Los hongos son organismos microscópicos que viven en la piel, mucosas, uñas y otros tejidos. Algunos forman parte del microbiota normal del cuerpo, pero otros pueden causar infecciones cuando el equilibrio se altera o el sistema inmunológico está debilitado. Las infecciones por hongos se conocen como micosis y pueden afectar distintas partes del cuerpo.
Tipos de hongos más comunes:

Dermatofitos:
- Son los hongos responsables de infecciones en piel, cabello y uñas, como la tiña (pie de atleta, tiña del cuero cabelludo).
- Se alimentan de queratina, la proteína presente en piel y uñas.
- Se transmiten por contacto directo con personas, animales infectados o superficies contaminadas.

Levaduras:
- Incluyen Candida albicans, que puede causar candidiasis en boca, piel, genitales y, en casos graves, infecciones sistémicas.
- Suelen proliferar cuando hay alteraciones en el microbiota, diabetes, uso de antibióticos o inmunosupresión.

Moho y otros hongos ambientales:
- Estos hongos viven en la tierra, alimentos o ambientes húmedos.
- Generalmente no afectan a personas sanas, pero pueden causar infecciones en individuos con sistema inmune debilitado.
Medicamentos para combatir infecciones por hongos
El tratamiento depende del tipo de hongo, la zona afectada y la gravedad de la infección.
- Antifúngicos tópicos:
- Incluyen cremas, geles, pomadas o champús con clotrimazol, miconazol, ketoconazol, nistatina o terbinafina.
- Se aplican directamente sobre la piel o mucosas afectadas en infecciones leves o moderadas.
- Son efectivos para tiñas, candidiasis cutánea y dermatitis seborreica leve.
- Antifúngicos orales:
- Fluconazol, itraconazol y terbinafina oral se usan cuando la infección es extensa, afecta uñas, cuero cabelludo o se vuelve recurrente.
- La elección del fármaco depende del tipo de hongo y la tolerancia del paciente.
- Deben ser recetados y supervisados por un médico para evitar efectos secundarios.
Los medicamentos para los hongos los puedes ver en esta publicación.
Ver publicaciónCuidado preventivo y complementario:

- Mantener la piel seca y limpia, evitando ropa ajustada y ambientes húmedos.
- No compartir utensilios, toallas o calzado para prevenir contagio.
- Controlar enfermedades crónicas que aumenten la susceptibilidad a infecciones.
Conclusión
El reconocimiento temprano del tipo de hongo y el tratamiento adecuado permiten controlar la infección, evitar complicaciones y reducir el riesgo de recurrencias. Es importante seguir las indicaciones médicas y mantener hábitos de higiene y cuidado de la piel para prevenir futuras infecciones.

